
“Susurran tu nombre” (The Whisper Man) llegó a Netflix el 28 de agosto con un elenco que, en el papel, promete muchísimo: Robert De Niro, Michael Keaton, Adam Scott y Michelle Monaghan reunidos en un mismo thriller. El problema es que, entre tanto nombre grande, la película misma se queda corta.

Adam Scott interpreta a Tom Kennedy, un escritor de thrillers que enviudó y se muda con su hijo pequeño, Jake, a Garretton, un pueblo ficticio de Nueva Jersey con una casa vieja y varios secretos guardados. Ahí, la detective Amanda Beck (Michelle Monaghan) investiga la desaparición de varios niños con un patrón que recuerda al de un asesino conocido como “El Susurrador”, el mismo que atrapó años atrás el policía retirado Peter Willis (Robert De Niro), quien resultó ser —sin sorpresa alguna— el padre de Tom. Cuando Jake desaparece, ambos hombres tendrán que dejar de lado sus diferencias para ayudar en la búsqueda.
Dirigida por el neozelandés James Ashcroft (responsable de las bien recibidas Coming Home in the Dark y The Rule of Jenny Pen), la cinta cuenta además con la fotografía de Peter Deming, colaborador habitual de David Lynch en clásicos como “Mulholland Drive”. Con ese nivel de talento detrás y frente a cámara, cuesta no sentir que el resultado final se queda por debajo de lo que prometía en el papel.

El guion, escrito por Ben Jacoby y Chase Palmer a partir de la novela de Alex North, se mueve por fórmulas muy transitadas del género: pueblo pequeño con secretos oscuros, asesino serial, niños en peligro y una relación padre-hijo fracturada que debe repararse en medio de la crisis. Nada de esto es nuevo, y la película tampoco pretende serlo: es del tipo de thriller que Netflix produce con frecuencia, diseñado para consumirse fácil y sin exigir demasiado al espectador.
Si buscas algo entretenido para una tarde sin muchas exigencias, “Susurran tu nombre” cumple: sus 114 minutos se sienten con la eficiencia típica de este tipo de producciones. Pero si esperabas ver a De Niro, Keaton, Scott y Monaghan brillar con material a la altura de su talento, probablemente termines con la sensación de que todos estaban “sobrecalificados” para esta historia.






